EL DIARIO DE CRISTO.¡Y SIN EMBARGO, LES AMO!!
Estoy atrapado como una mosca enmedio de la miel. Hay soldados israelíes por todas partes. Camino con las manos atadas, rumbo al Pretorio. No entiendo muy bien porqué estoy metido en esto. ¡Dios lo sabe! Confío en él. En el trayecto, me han preguntas de todo tipo, pero yo no puedo hablar..."Como oveja fuí llevada al matadero, permaneció callado delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca",dice Isaías. Yo solamente se que esto no es justo, pero los amo de todas maneras. "El justo sufrió por lo injustos". No traigo sandalias, y mis pies sangran. Me duelen un poco de tanto caminar sin descanso. No sé si podré resisitir hasta el final...
Pero, el amor de Dios sobrepasa todo entendimiento. Un verdugo prepara su látigo punzante y fuellea para impresionarme. Las puntas del látigo son de acero. El Tribuno pide que me den 39 azotes en el Pretorio.
A la mayoría les dan 10 0 20. Parece que el demonio está enojado conmigo. Pero, yo los amo. Son personas que han sufrido las consecuencias de su pobreza. No son malos. Simplemente son injustos.
Un soladado se acerca y me arrebata la túnica escarlata y se pone a jugar dados con otros sobre ella. Otro me escupe a la cara y dice: ¡Salve, rey de los judíos! Otro más me da un puñetazo. Estoy sediento, cansado. Pero, Dios es mi fortaleza. Viene un soldado más y me encaja una corona de espinas en la frente, alrededor de mi cabeza. La sangre empieza a fluir. Uno más me da un puñetazo y se va riendo a carcajadas.Estoy exhausto, y todavía no comienza lo peor: los latigazos.
Después de burlarse de mí, en gran manera, se cansan y le dicen a un fotachón dale 39 latigazos para que aprenda. ¡La hora ha llegado!"El pecado fue sobre él. Y como que escondimos de él el rostro. Nuestra maldición la cargó en sus espaldas". Fue lacerado.
Su espalda machacada como si se tratara de un malechor.
Los primeros azoten han pasado. "Y yo Jesús, ya siento el pecado de todos ellos sobre mis espaldas". Dice Isaías: "Varón de dolores experimentado en quebranto".
Los segundos 10 me hacen sentir un poco mareado. Siento que los amo. Y no soy masoquista. ¡Perdonálos Padre porque no saben lo que hacen".
Los últimos 19 azotes me duelen, pero me aguanto. "No abrió su boca" dice: Isaías.Ellos pueden destruir mi cuerpo, pero no pueden tocar mi Espíritu. Este es el que da vida. La carne para poco aprovecha. Yo solamente quiero que crean en el unigénito hijo de Dios: Jesús. En quien hay vida abundante. Salvos del pecado y de la muerte.
Terminan los latigazos, y doy gracias a Dios por considerarme digno de tal proesa anunciada por los profetas. Ahora me llevarán a la cruz para que se cumpla la palabra. 
