A veces, los conflictos comienzan en casa por simples tonterías, como: ¿Qué me ves? ¿Acaso tengo que hacerlo todo yo? ¿Por qué no colaboras con algo? Te has puesto a pensar: ¿Cuáles son tus rutinas de apoyo a tu familia? Dejas que los demás realicen casi todo, y tú nada. Solidarizate con los tuyos. Da el ejemplo. ¿No crees que sería buena onda llevarse bien con los demás en la casa? Y, ¿qué esperas? ¿Te han ofendido en algo? Perdónalos. Es mejor dar que recibir.